19 de noviembre Día Internacional para la Prevención del Abuso Sexual contra las Niñas, Niños y Adolescentes


La Oficina de Salud y Acceso a la Justicia busca reforzar la Lucha contra el Abuso Sexual Infantil ASI, en especial, este 19 de noviembre en que se celebra el Día Mundial para la Prevención del Abuso Infantil, al reconocer que es un problema que afecta a todos los países del mundo.

Con la iniciativa se pretende cambiar la indiferencia por compromiso en la protección efectiva de nuestros Niños, Niñas y Adolescentes (NNyA)
Reflexionar sobre: ¿Qué es el abuso sexual infantil? ¿Cómo me doy cuenta si un NNyA fue víctima de abuso sexual? ¿Por qué motivo un NNyA tiene dificultades para contar la agresión? ¿Cómo romper el silencio y los mitos? ¿Dónde pedir ayuda? ¿Cómo tratar al nnya?
El abuso sexual es una de las formas más graves de violencia hacia los niños y, según las estadísticas, se produce en mayor medida en el ámbito familiar y cotidiano de los niños, por personas de su confianza.

Los sentimientos de miedo, culpa, retraimiento y vergüenza, se generan a causa de la
manipulación, el sometimiento, las amenazas, el establecimiento de secretos y silenciamientos. Causa de severas violaciones a sus derechos y perjuicios en el desarrollo integral.
El abuso sexual hacia les niños es una de las formas de violencia hacia la infancia que ha estado invisibilizada durante muchos años. Constituye un delito tipificado en el Código Penal como “Delitos contra la integridad sexual” y es una vulneración a los derechos de les niños conforme la Ley Nacional 26.061 y Provincial 8.848.

Las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud y Unicef señalan que 1 de cada 5 niñas y 1 de cada 13 niños sufren algún tipo de abuso sexual durante la infancia. Aproximadamente el 35% son menores de 7 años.
Cuando hablamos de abuso sexual en la infancia hacemos referencia a un conjunto de conductas o actos que contienen un contenido sexual, que lo comete una persona adulta hacia una niña o niño con el propósito de conducir a su gratificación sexual. La gratificación del ofensor va a estar ligada al placer que le produce la relación de dominio – sumisión – control. Y al estar cometidos por un adulto estos actos tienen una intención sexual que no es comprendida por los niños de la misma manera que es comprendida la sexualidad por las personas adultas, ya que los niños no se encuentran ni evolutiva ni emocionalmente maduros para comprenderlos.


El término consentimiento no encaja en el contexto del abuso sexual infantil, porque los niños abusados sexualmente están siendo sometidos a la voluntad de quien abusa de ellos, voluntad que además se ejerce desde una posición de autoridad y con diversos niveles de coerción. Esta diferencia entre una niña o niño y el adulto da cuenta de un desequilibrio de poder marcado por la asimetría de edad y por el lugar de significación que tiene ese adulto para ellos. Esta asimetría de poder ubica siempre a la víctima en un alto estado de vulnerabilidad y dependencia.

En nuestra sociedad existen una cantidad de prejuicios y falsas creencias en relación al abuso sexual hacia las infancias, lo que en muchas situaciones favorece su invisibilización y la revictimización por parte de la sociedad, instituciones y Organismos. Estos mitos son:
● «Los niños mienten o fantasean cuando relatan situaciones de abuso sexual» Realidad: Los niños no pueden fantasear detalles de una actividad sexual cuyo conocimiento es absolutamente inapropiado para su edad.
● «Los abusadores son enfermos psiquiátricos» Realidad: No son enfermos, son totalmente responsables de lo que hacen. La pregunta que nos tenemos que plantear es si estas personas pueden ser responsabilizadas por sus actos, si conocen la diferencia entre una conducta que daña, que hace mal y otra que no, y si han podido elegir de alguna manera realizar esa conducta o no. Los abusadores lo distinguen, por lo tanto, deben ser responsabilizados. La mayoría de las personas con trastornos psiquiátricos no violenta sexualmente a niños.
● «Es fácil detectar el perfil de un abusador» Realidad: Es un grupo muy heterogéneo, no hay un perfil específico. Pueden tener diferentes tipos de personalidad. No hay ningún tipo de personalidad que excluya la posibilidad de que una persona haya violentado sexualmente a niños.
● «La madre casi siempre es la entregadora» Realidad: este mito está vinculado a la cultura patriarcal atribuyendo la responsabilidad y culpa a las mujeres bajo la concepción “son malas madres por no haber estado atentas a lo que les sucedía a sus hijos”
● «El abuso sexual hacia la infancia es un problema de las clases sociales bajas» Realidad: El abuso sexual hacia los niños en todas sus formas no distinguen clases sociales, género ni religión.

Ley 27.455/18 modificó el artículo 72 del Código Penal y se establece que en casos de menores la denuncia es de carácter público. No es más dependiente de instancia privada. En consecuencia, toda persona o institución que toma conocimiento de delitos de abusos sexual de cualquier tipo respecto de un NNyA está obligado a informar. Ya no depende si el tutor, el padre, o el encargado quiera hacerlo o no.

Entonces. ¿Qué hacemos cuando tomamos conocimiento de una situación de abuso? Recurrir a las instituciones proteccionales, LINEA 102, Unidad de Asuntos Juveniles, Juzgados de Instrucción y de Violencia de Género y Protección de Menores, Ministerio Publico Fiscal y, en el ámbito hospitalario, pedí el asesoramiento en las Oficinas de Salud y Acceso a la Justicia – Hospital de la Madre y el Niño (Atención las 24 Hs 380-4647482/4647490).

 

 

 

 

 

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